Al abordar estos dos conceptos, primero localizaremos y entenderemos bien verbalmente que son, de donde vienen para extender esas precisiones a nuestra realidad y su respectivo análisis.
Según el diccionario de la R.A.E; bioética (De bio- y ética), es la aplicación de la ética a las ciencias de la vida.
Según el diccionario de la R.A.E; bioética (De bio- polis- y ética), es la aplicación de la ética a las ciencias de la vida en civilizada; un enfoque del control, civilidad.
En la obra de Michel Foucault, el estilo de gobierno que regula la población mediante el biopoder (la aplicación e impacto del poder político en todos los aspectos de la vida).
Mientras hace tiempo que el concepto de “bioética” ha sido incorporado al idioma castellano como, no sucede lo mismo con “biopoder” o “biopolítica”. Quizás el hecho proceda de las diferentes realidades (humanitarias unas, las bioéticas; desapacibles otras, las biopolíticas) a las que aluden. Una definición provisional de “biopolítica” podría ser: “conjunto de saberes, técnicas y tecnologías que convierten la capacidad biológica de los seres humanos en el medio por el cual el Estado alcanza sus objetivos”. Es decir, desde el inicio de la edad contemporánea el Estado y los elementos económicos que le apoyan -o que le utilizan- se esfuerzan por potenciar las capacidades físicas e intelectuales que consideran valiosas, ya que éstas constituyen el instrumento gracias al cual los agentes lograrán sus propósitos.
Los poderes impulsan la vida, desde la concepción que tenía Michel Foucault sobre la biopolítica, el control es dominio; puede pensarse que la definición conlleva cierta dicotomía, puesto que todos los grupos que han disfrutado de poder en el pasado han usado las capacidades humanas para sus objetivos. Sin embargo, los Estados preindustriales gestionaban unos hechos que consideraban naturales, como el número de habitantes de un territorio y su estado de salud; si acaso, estimulaban su reproducción con medidas fiscales o reconociendo la contribución de las familias numerosas al bien de la comunidad. En cambio, una época industrial y post industrial (es decir, aquella donde la industria ha dejado de ser la fuente principal de generación de riqueza y puestos de trabajo, porque esta función recae en el sector terciario -los servicios- o cuaternario -la investigación científica y tecnológica) parte de realidades creadas y desarrolladas por los mismos Estados. Frente a unos seres humanos dejados a las fuerzas del azar y el medio ambiente, en la era biopolítica encontramos una biología distinta, disciplinada y sometida a las capacidades de las autoridades para intervenir a favor o en contra de la expansión de los sujetos.
La bioética se origina en un enfoque social, desde un análisis cercano a nuestra realidad concreta latinoamericana, es un estudio con sentido social, que se desarrolla plenamente en el ámbito de la ética de clínica y sus aportes recientes son derivados a la ecología; sin embargo transcienden del estudio social comunitario a un estudio social institucional, a la ética institucional, sobre las luchas clásicas del discurso socialista como son las políticas de un determinado gobierno en pretensión de la verdad y control con las relaciones de igualdad, justicia social, acceso a servicios básicos, así como también la interminable promesa de una mejor calidad de vida que en nuestra realidad concreta capitalista no llega el tan añorado día; es esto lo que lleva a la bioética y biopolítica a confrontarse.
Sin embargo aunque no se profundice aún lo suficiente en las exigencias del principio ético - no jurídico solamente - de justicia y como aporta al análisis bioético. Si la cuestión primera era la de los derechos del “pueblo” frente al paternalismo ético de la vieja tradición hipocrática y frente a la invasión tecnológica, una ganancia que no se debe arruinar es la nueva visión del discurso del ciudadano y la “civilización” logrados, sin caer en las corrientes socialistas, como el famoso “socialismo del siglo XXI” o discursos disfrazados.
Los jóvenes forman más de la mitad de la población mundial, los cuales toman la palabra y asumen papeles de liderazgo activo en toda la sociedad para garantizar que los niños tengan un papel central en la construcción de un mundo realmente hecho para los jóvenes, niños y las niñas; estos jóvenes marcan la diferencia en su comunidad, hacen campañas en sus escuelas y son los principales activistas en pro de los derechos de los niños. Representan las preocupaciones y percepciones desde diferentes puntos de vista, promueven los "diálogos intergeneracionales" con adultos que se hallan en posiciones decisorias, todo adulto fué joven, niño o niña, todo adulto añora su juventud o aún vive el paradigma de juventud.
Por lenguaje juvenil entendemos a un conjunto de fenómenos lingüísticos (la mayor parte de ellos referidos al léxico), que caracterizan la manera de hablar de amplios sectores de la juventud, con vistas a manifestar la solidaridad de edad y grupo. Hace algunos años, a esta modalidad juvenil del castellano se ha denominado “cheli”( jerga juvenil de los pasoltas, punkies y demás ambientes chulescos, barriobajeros y suburbanos. Este tipo de lenguaje se genera en los barrios y locales donde estos jóvenes acuden con sus respectivas pandillas). También el lenguaje de cheli se ha conocido como el “lenguaje pasota”.
En este leguaje tratan de manejar desde un discurso inocente hasta un discurso idealista que le integren a la comunidad o lo destaquen, no se puede generalizar a la juventud pues están suceptibles a cambios e influencias sean estas fisiológicas y psicológicas, siempre dependiendo del ambiente y situación donde se encuentren inmersos; es hoy que se le ha dado un papel protagónico a su pensamiento, así como su aporte también denominado participación ciudadana, participación enfocada a la sensibilidad que son capaces de percibir y emitir sobre su entorno.
La Sensibilidad
Está sensibilidad en la época juvenil se ve más compleja debido a que no solo es sentimental o psicológica también es física y está expuesta totalmente a las influencias sociales y más aún a influencias o construcciones visuales por estar en búsqueda de generar una personalidad, así uno de los problemas emocionales que obstaculizan las comunicaciones reales es el temor: esta emoción puede transformar totalmente a un ser humano. Cuando aparece el temor, salen a la luz determinados indicios no verbales (ojos desmesuradamente abiertos, transpiración, nerviosismo, rubor, rigidez, mutismo, etc.).
Estas actitudes de defensa provienen del hecho de que el joven percibe o teme cierta amenaza dentro del grupo. Esta conducta moviliza gran parte de la energía del individuo, y no le permite prestar atención a lo que sucede en el grupo.
Mientras el individuo participa (o no) en la actividad del grupo se esta preguntando que piensan de él los demás, que puede hacer para que tengan de él una opinión favorable, intenta entonces superar a los demás, dominar, causar una buena impresión, y evitar o atenuar los ataques contra su persona, que prevé en el futuro o que ya constaba.
Estos sentimientos y esta conducta provocan en los otros una similar reacción de defensa, y este proceso puede acabar en un circulo vicioso. En un grupo, los miembros que experimentan sentimientos de inseguridad se sienten particularmente inclinados a criticar a los demás, a clasificarlos en “buenos” y “malos”, a hacer juicios morales, a poner en tela de juicio el valor, los móviles o la carga afectiva de lo que perciben a su alrededor.
Los jóvenes activan, construyen y negocian una relación interpersonal y una interacción en las que dan por conocidos y por compartidos el estatus, los papeles(roles) y la imagen que manejan y ponen en juego; en tales circunstancias, lógicamente, lo utilizan sin pretensión alguna de perdurabilidad, hasta el modo de hablar es representativo solo de una época de su vida, más o menos la que va de los 15 a los 25 años, antes de ser plenamente adultos y comportarse y vivir como tales.
La ciudad o la urbe para Roland Barthes es un código de códigos en la confluencia de universales discursos, la figura de ciudad aparece junto al discurso de civilidad, aunque parezca una palabra sin mayor contexto los pasajes semánticos que la envuelven son tan ricos como los referentes de su formación; para acercarnos a la vida cotidiana reflexionaremos acerca de los orígenes de la ciudad y su alejamiento de la libertad puesto que en la ciudad se encuentran las instituciones de control rodeada por los grandes muros de jerarquías sociales, cognitivas, económicas y culturales, susceptible al espacio – tiempo.
El espacio es la manifestación del mundo de vida, de la subjetividad de los diferentes conflictos y vivencias de todos aquellos quienes habitan en la ciudad. El ejercicio cotidiano de recorrer la ciudad, nombrarla y darle un significado, supone, por un lado, la creación de espacios de encuentro en los que se intercambien sentidos de realidad; y, por otro, la creación de espacios a través de los cuales las personas desplieguen sus intereses, sus pasiones, sus deseos. Es por ello que la espacialidad humana hace referencia a un ejercicio creativo y por tanto constructivo, a partir del cual el sujeto se torna posible, objetivándose a través de sus propias creaciones espaciales. El sujeto crea tantos espacios como sus necesidades vivenciales se lo demanden; espacios que no se limitan a un ejercicio arquitectónico, centrado en el levantamiento de estructuras materiales, formas de concreto.
Las ciudades urbanas
La mayoría de las oportunidades en las que se intenta definir lo urbano se hace referencia a aquello que le debe ser propio a la ciudad; una ciudad construida y planeada siguiendo unos parámetros transculturales y transnacionales, haciendo de ella un paradigma ejecutado y concretado, en tanto forma de concreto, de la modernidad y un elemento de diálogo con la globalización, con evidentes pretensiones homogeneizadoras en lo estético, lo funcional y lo cultural. Muchas veces, lo urbano está asociado con las formas ideales de estructurar un espacio-ciudad que ha de crear, provocar e institucionalizar un deber ser del habitante de la ciudad, la capacidad de compartir una vida urbana. El poder económico adquiere un papel fundamental en tanto fuerza configuradora y creadora de ciudades y ciudadanías. Por ello, los nuevos sistemas de mercado mundial establecen retos a las ciudades contemporáneas, haciendo necesario crear políticas públicas que posibiliten su adaptación a los nuevos escenarios de mercado mundial. Estas no sólo cumplirán un papel determinante como constructoras de ciudad sino igualmente de ciudadanías, proponiendo formas reguladas de participación, mecanismo de encuentros objetivados en el espacio público y condiciones estructurales creadoras de ciudadanos transnacionales, en tanto se cuente con la posibilidad de estar conectado a redes globales de información.
La interrelación de sujeto – objeto genera nuevos códigos semánticos por lo que el sujeto, en esta reflexión, la humanidad, está sujeto a decodificar e integrarse al objeto de acuerdo al sentido que quiera dar a un discurso o a su vivencia, esta interrelación con los fenómenos físicos, como el espacio propician la vida cotidiana, es decir el constante desarrollo de actividades en un espacio comunitario y civil, la ciudad es comunidad como se adopto desde el inicio mismo de la formas y modos de vida en comunidad.
Las costumbres, las creencias y la cultura conformaron la mentalidad de la mujeres y de los hombres de esta ciudad, pero no debemos olvidar que estos factores estaban estrechamente vinculados a la estructura económica, social y política característica de la vida urbana, e igualmente a la ideología que los sustentaba. De ahí que los poderes real y señorial, pero sobre todo aquéllos más cercanos a los vecinos, el concejo y el cabildo, influyan y condicionen en gran medida los hábitos de comportamiento de los pobladores de la ciudad. En la ciudad los vecinos desarrollan sus labores cotidianas y se relacionaban entre ellos conformando toda una red de sociabilidad urbana, que se ponía especialmente de manifiesto en las calles, bardos y plazas, lugares públicos por excelencia formando lo cual trae nuevos espacios socio-culturales denominándolos de categoría o estrato, populares y a los marginados.
Hoy en día, cuando la educación y la comunicación se han convertido en medios irremplazables dentro del proceso de globalización, el diseño gráfico y la comunicación visual han ido desarrollándose a grandes pasos como herramientas que abren muchas puertas al mundo y que favorecen al crecimiento de los países.
Si vemos a la globalización como Ana Lilia Soto, “un empeño civilizador del fin del milenio, un mundo sin fronteras económicas y con ellas culturales” podríamos considerar que sin fronteras culturalescorremos el riesgo de perder una identidad propia.
Estados Unidos es actualmente una de las naciones más poderosas del mundo, si no es que la más influyente, y poco a poco ha impuesto su modelo de vida a todo el mundo y son más los países que quieren imitarla, hemos adoptado muchas de sus costumbres y tradiciones. El diseño no se queda exento de esta situación. Estamos en la época de las computadoras y el idioma inglés que ha pasado a ser la primera lengua de la informática mundial. Es muy común encontrarnos diseños con tendencias americanas. Es nuestro deber como diseñadores gráficos no dejar que la americanización ni la globalización cambien nuestro perfil y concepción de diseño basado en la cultura andina. Esto no quiere decir que hay que incluir lo andino en todos los rincones de nuestro diseño, o rodearlo de imágenes costumbristas y usar cromática para nuestras composiciones. Simplemente no hay que imitar todo lo que se está haciendo.
Se debe tomar en cuenta que ahora el mundo entero está intercomunicado. La competencia es más dura, es de todos contra todos, lo cual nos pone dos paradigmas. Debemos ser tan buenos para poder combatir contra todos lo cual se dificulta si en todos incluimos a todo el mundo. Pues cada país, aunque cada vez más diluida, tiene sus propias creencias y costumbres que a pesar de todo ahí han seguido. Como al fin y al cabo diseñamos para los clientes de nuestros clientes que vendría siendo las personas que debemos entender que los tiempos han cambiado y hay que adecuarse a una forma de pensar más global. Hay que ser flexibles y no quedarnos en ningún extremo, ni someternos totalmente a la globalización, es bueno seguir tendencias, pero propiciar referentes personales, darle cierta instancia de identidad.